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Laia Sánchez: una campeona sobre el tatami con solo 13 años

En #Gaztegiro descubrimos las aficiones, los talentos y los sueños que nuestro alumnado desarrolla más allá de las aulas. Cada historia nos acerca a una pasión diferente y a todo lo que hay detrás de ella: esfuerzo, ilusión y muchas ganas de crecer. En esta ocasión, conocemos a Laia Sánchez, alumna de 2.ºB de ESO, que lleva desde los cinco años practicando kickboxing y ya suma un palmarés impresionante.

 

Laia Sánchez, alumna de 2ºB de ESO, tiene 13 años, vive en Muskiz y lleva casi toda su vida ligada a los deportes de contacto. Empezó a practicar kickboxing con cinco años y, con ocho, comenzó a competir. Desde entonces ha conseguido tres títulos de campeona de España —uno con la FEK y dos con ISKA—, cuatro campeonatos de Euskadi, dos campeonatos ibéricos y la victoria en el torneo Road to Glory, celebrado en Toledo.

En su trayectoria ha practicado kickboxing y K1, pero hoy su disciplina favorita es el Muay Thai. Laia explica que el kickboxing combina puñetazos y patadas; en K1 se incorporan también los rodillazos, y el Muay Thai permite añadir codos y agarres. Hace casi dos años se incorporó al club Kwoon Shaolin de Sestao, donde encontró el ambiente y el enfoque que buscaba. «Somos una familia y nos tratan a todos por igual», cuenta.

Allí entrena con Pepe Caro y sus hijos Unai y Gorka, reconocidos luchadores con una destacada trayectoria internacional. La preparación exige constancia: Laia dedica entre dos y tres horas diarias a entrenar, un esfuerzo que la ha llevado a alcanzar metas que hace unos años parecían lejanas. Para compaginarlo con los estudios, organiza las tardes entre los deberes, el estudio y el entrenamiento. Al volver a casa, todavía reserva un rato para seguir estudiando.

Su próximo desafío llegará del 4 al 9 de noviembre en Aranjuez (Madrid): competirá por primera vez en un campeonato del mundo y lo hará en tres categorías. No será fácil. En su categoría —cadete menor de más de 50 kilos— calcula que podría enfrentarse a una veintena de rivales. «Quiero sacar todo el trabajo de estas semanas, disfrutarlo a tope y darlo todo», explica.

Por ahora compite en tatami. Para subir al ring tendrá que esperar a cumplir 15 años, aunque esa es una de sus grandes metas: «Quiero pegarme ahí bien duro». Laia también tiene claro que practicar deportes de contacto no significa buscar la violencia fuera del gimnasio. «A veces, quienes entrenamos estos deportes somos los más tranquilos», dice.

Con muchos combates por delante y un sueño que mira al futuro, Laia afronta este mundial con ilusión, ganas de aprender y la ambición de seguir creciendo. Su objetivo, algún día, es convertirse en campeona del mundo.

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