A veces, una invitación sencilla abre la puerta a una colaboración que mejora mucho más que un espacio. En la primera reunión del personal con el nuevo director de FP de Somorrostro surgió una propuesta: dedicar algunos ratos libres a cuidar y mejorar las zonas verdes del centro que necesitaban una atención especializada.
La iniciativa no busca sustituir el trabajo de mantenimiento y limpieza que ya se realiza en Somorrostro, ni resta valor a la labor de quienes lo llevan a cabo cada día. La idea era sumar conocimientos y manos expertas para recuperar algunos espacios del centro. Y ahí llegó la aportación de Fernando Garai, profesor de Formación Profesional y su mujer, Elena Casado, colaboradora con Zapalan.
Zapalan nació en Orduña en 2018 y hoy es una cooperativa sin ánimo de lucro que trabaja por la inclusión, la autonomía y una vida digna. Acompaña a personas jóvenes migrantes que, al cumplir la mayoría de edad, quedan en una situación de gran vulnerabilidad. Les ofrece apoyo en necesidades básicas, orientación y acompañamiento personal, y promueve su participación en la comunidad mediante acciones de voluntariado.
A través de esta colaboración, varios jóvenes vinculados a Zapalan se han sumado a las labores de mejora de los jardines de Somorrostro. Ya han trabajado en el edificio Erquicia y en el entorno del Rosa Bilbao, y continuarán en otras zonas. El cambio se aprecia en el resultado, muy visible ya en los espacios mencionados. Pero la mejora más importante quizá no sea solo la de los espacios.
Algunos de estos jóvenes viven en la calle, en el polígono industrial Elguero, en Trapagaran. Uno de ellos está estudiando soldadura en otro centro de Formación Profesional, otro es abogado,…. Para ellos, participar en trabajos comunitarios es también una forma de devolver a la sociedad parte del apoyo que reciben y de formar parte activa de su entorno.
Ese intercambio ayuda a construir relaciones basadas en la confianza y la responsabilidad compartida. Y permite que la sociedad los conozca de otra manera: no desde el miedo o los prejuicios, sino desde su esfuerzo, su capacidad y su voluntad de contribuir.
En Somorrostro, el cuidado de los espacios comunes se ha convertido en una oportunidad para encontrarnos. Esta colaboración mejora nuestros jardines y refleja la esencia de nuestro centro: apoyar y acompañar a las personas y a los colectivos más desfavorecidos, creando espacios para que todos puedan aportar y formar parte de la comunidad. Queremos agradecer a Zapalan su trabajo desinteresado en el centro y a Fernando y Elena la iniciativa que ha hecho posible esta colaboración.









