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Javier Retegui reivindica en Somorrostro la vigencia del pensamiento de Gangoiti y Arizmendiarrieta

El Centro de Formación Somorrostro ha recibido este mes de septiembre la visita de Xabier Retegui, profundo conocedor de la trayectoria de José María Arizmendiarrieta y de nuestro fundador, Marcelo Gangoiti. Durante su estancia, Retegui participó en una entrevista conducida por el director de FP de Somorrostro, Javier Unzueta, en la que ambos dialogaron sobre la relación entre los dos sacerdotes, su pensamiento y el legado social y educativo que dejaron.

La vinculación entre Gangoiti y Arizmendiarrieta comenzó durante sus años de formación. Su amistad y sintonía personal se forjaron en el seminario menor de Arteaga y se consolidaron posteriormente en el seminario de Vitoria, donde fueron impulsores de un grupo de amistad basado en la autoexigencia, el trabajo compartido y el compromiso. Entre los distintos caminos que podían haber seguido, ambos optaron por orientar su vocación sacerdotal hacia una labor profundamente social y comunitaria.

Los dos llegaron en 1941 a territorios marcados por las dificultades de la posguerra. Arizmendiarrieta fue destinado a Arrasate-Mondragón y Gangoiti, a Muskiz. Desde contextos diferentes, supieron interpretar las necesidades de sus respectivas comunidades y encontraron en la educación, especialmente en la Formación Profesional, una herramienta decisiva para generar oportunidades, dignificar el trabajo y favorecer el desarrollo económico y social.

Compartían una visión humanista sustentada en la centralidad de la persona, la igualdad de oportunidades y la construcción colectiva de la sociedad. Para ambos, “socializar el saber” era una exigencia básica: la formación no debía quedar reservada a unos pocos, sino ponerse al alcance de quienes necesitaban conocimientos y competencias para construir su propio futuro. De esta convicción nacieron dos proyectos transformadores: la Escuela Politécnica de Mondragón y el Centro Formación Somorrostro.

Retegui destacó también algunos rasgos comunes de su liderazgo: austeridad, entrega, capacidad para anticiparse a los cambios y constancia para convertir sus ideas en realidades. Ambos supieron movilizar a otras personas, crear comunidad y avanzar desde la observación de las necesidades hacia la acción.

Su legado sigue plenamente vigente. La centralidad de la persona, la innovación educativa y tecnológica, el valor emancipador del trabajo y la colaboración con instituciones, empresas y entidades sociales continúan siendo referencias fundamentales. La obra de Gangoiti y Arizmendiarrieta recuerda que un centro educativo no solo transmite conocimientos: también puede convertirse en un verdadero agente de transformación social.

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