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Bruno González: del rugby de Castro al reto de Biarritz

En #Gaztegiro conocemos a estudiantes de Somorrostro que también destacan fuera de las aulas, en el deporte, las artes o cualquier otra actividad que les apasione. Hoy nos acercamos a Bruno González, alumno de 2.º A de Bachillerato, que ha encontrado en el rugby un desafío y un proyecto de futuro.

Bruno tiene 17 años, vive en Castro Urdiales y juega al rugby desde los 12. Empezó en Balleneros de Castro, el club fundado por su padrastro, que también es entrenador. Antes había probado otros deportes —baloncesto, tenis, judo y boxeo—, pero el rugby terminó ganándole. «Al principio compaginaba rugby y boxeo, y también llegué a jugar a los dos deportes el mismo día. Al final me gustó mucho más el rugby», recuerda.

Esta temporada ha dado un paso importante: tiene doble afiliación con Balleneros y con el Biarritz Olympique, en Francia. Entrena con el equipo francés los martes y jueves, y con el de Castro los miércoles y viernes. Los sábados suele jugar con Biarritz y los lunes hace CrossFit. «Entreno realmente todos los días», resume. En el campo juega de ocho o tercera línea, una posición que exige velocidad, fuerza y atención constante.

Su trayectoria ya incluye la selección cántabra, con la que ha jugado durante varios años, y la selección española sub-17. A principios de este año participó en una concentración en Valladolid y disputó un partido frente a Portugal, que terminó con victoria española. Una experiencia que considera, por ahora, el mayor logro de su carrera.

El nivel de Biarritz le ha sorprendido: «Tienes que estar atento todo el rato, actuar y tomar decisiones. No puedes parar». También le ha gustado la acogida del equipo, donde sus compañeros le ayudan con el francés y se esfuerzan por que se sienta integrado. Bruno estudia el idioma online porque su plan es trasladarse allí el próximo curso para cursar un Grado Superior de Ganadería y Agricultura.

Compaginar este ritmo deportivo con 2.º de Bachillerato no siempre es sencillo. Su estrategia es aprovechar las clases al máximo para reducir el trabajo en casa. «Es duro, pero intento atender todo lo que puedo», explica.

Bruno sueña con seguir creciendo en Francia y llegar algún día a la selección española absoluta. En el rugby encuentra fuerza y contacto, pero también una filosofía que valora especialmente: «Es un deporte de mucha fuerza y mucho contacto, pero el respeto es lo primero. En el campo no buscas dañar, buscas avanzar». Un camino exigente que afronta con ilusión, disciplina y la mirada puesta en nuevos retos.

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